Puede que sean viejas, voluminosas y obsoletas, pero las máquinas de escribir parecen estar reapareciendo, lo que ha sido bueno para el dueño de un negocio en Phoenix.

Y es que las nuevas generaciones pueden sorprender a las ideas establecidas que se tiene sobre ellos, comprando aparatos que parecen un atraso tecnológico o queriendo borrarse de internet, pese a parecer que pasan todo el día en redes sociales.

Bill Wahl es la tercera generación de propietarios de una tienda de reparación de máquinas de escribir, y dice que en los últimos años, el negocio esta siendo bueno.

“Es aún más sorprendente para mí”, dijo Wahl. “Hace diez años pensaba, ‘¿Qué estaré haciendo dentro de diez años ? Y  nunca habría apostado a que  todavía estaría haciendo esto “.

Como especialista en reparaciones de máquinas de escribir, Wahl dice que a menudo tiene para reparar varias máquinas al día, y en las Navidad pasadas tenia unas 60 o 70.

Una de las razones del aumento en los negocios, parece ser el auge en la demanda por parte de  jóvenes que buscan experiencias diferentes al escribir, explica Wahl.

“Hace siete u ocho años empecé a ver un mayor interés por las máquinas de escribir manuales entre los más jóvenes”, explica Wahl. “Hasta ese momento mi clientela era mayoritariamente de mayor edad.”

Wahl no está seguro de que ha provocado el deseo por las máquinas de escribir manuales entre las personas más jóvenes, muchos de los cuales crecieron ya con los ordenadores.

Se especula que las máquinas de escribir podría ser las siguientes  de una larga línea de antiguas tecnologías que van resurgiendo, al igual que las ventas de los discos de vinilo.

 

La demanda en el negocio de Wahl, a  través de la venta  y reparación de las maquinas, no se limita a los aficionados o a los que se niegan a actualizar su tecnología.

 

Incluso el Gobierno también podría estar interesado en las máquinas de escribir por seguridad. Según el Washington Post, diversas organizaciones municipales, estatales e incluso policiales, han comenzado a comprar o a quitar el polvo a sus  viejas máquinas de escribir, ya que estas no pueden ser hackeadas para obtener información.

 

Wahl  espera continuar trabajando en su tienda hasta que se jubile.

 

“Muchas personas se sorprenden cuando les digo lo que hago y dicen, ‘No, en serio, ¿a que te dedicas?’ y yo les respondo: “No, de verdad, eso es lo que hago ‘”, contesta Wahl. “Se quedan muy sorprendidos cuando les digo que estoy más ocupado ahora que hace cinco o seis años.”